Ciudad de AcapulcoAcapulco es quizás el centro turístico más importante del país debido a su cercanía con la Ciudad de México, pero lo cierto es que desde siempre ha sido un punto de encuentro gracias a la magia que encierra.
Fundado aproximadamente hace 2 mil años por los indios tiahualca, sirvió después en tiempos de Hernán Cortés como centro de construcción de buques, así como punto de partida para múltiples expediciones por el pacífico a lo largo del siglo XVI.También llegaban a sus costas una importante cantidad de materias primas procedentes del lejano oriente, mas aquel puerto estaba destinado a crecer en otro sentido: para 1945 sería terminada la carretera directa que le conectaría con la gran capital, lo que para aquel entonces haría que los largos y cansados traslados de los viajeros se simplificaran a sólo 6 horas de viaje. Para 1964 se construiría el aeropuerto internacional de Acapulco, convirtiéndolo en un verdadero paraíso del jet- set internacional que, hasta nuestros días, conserva su fama a nivel mundial.

Acapulco recibió recientemente una inversión millonaria destinada a la restauración y ampliación de su infraestructura, haciendo que el área turística se expandiera hasta la Barra Vieja, incluyendo también Punta Diamante. Grandes cadenas de hoteles o sencillas hospederías han incrementado año con año el registro de visitantes, haciendo posible la estancia para toda clase de turistas.
Sin embargo, cierto es que los hoteles más concurridos y de mayor fama están ubicados en las propias playas de aquel puerto, el cual hierve con el bullicio de bañistas, vendedores ambulantes, con los múltiples entretenimientos que se ofrecen uno tras otro.
Acapulco es un conjunto de atracciones de toda clase: fiesta sin fin en sus tantas discotecas, centros nocturnos o restaurantes a lo largo de la Av. Costera Miguel Alemán, tiendas que ofrecen artesanías y recordatorios de toda clase, boutiques con la más reciente moda europea o joyería fina, fraccionamientos exclusivos en donde famosos artistas tienen lujosas residencias, el Club de Yates, centros de convenciones de enorme capacidad y, por si fuera poco, punto ideal para la organización de festivales culturales y artísticos a nivel masivo.
La variedad de deportes acuáticos o de entretenimiento encontrados en este famoso puerto es tan diversa que satisface a cualquier visitante: pesca en alta mar, esquí acuático, buceo, paracaídas, planeadores, wind-surf, jet ski, bungee, paseos en lancha o a bordo de botes rápidos en el río Papagayo. Y por supuesto, no podían faltar las canchas de tennis o los campos de golf, los cuales han sido sede de múltiples torneos y copas internacionales.
Pero Acapulco, si bien es un centro de diversión ilimitado, también es una ciudad rica en historia y monumentos legados desde hace siglos.

Por ejemplo el Fuerte de San Diego, construído en el siglo XVII para proteger al puerto de los ataques pirata, sirve hoy como albergue para el Museo Histórico de Acapulco. En el llamado Acapulco Viejo, donde se haya el zócalo, permanece con su encanto arquitectónico la Catedral de Nuestra Señora de la Soledad, rodeada de restaurantes al aire libre con música viva.
Desde aquel punto se alquilan pangas con las cuales se puede navegar y apreciar al puerto en todo su esplendor, llegando hasta la cruz que adorna la bahía y que forma parte de la Capilla Ecuménica de la Paz. ��Y cómo no apreciar la audacia de los clavadistas en La Quebrada! quienes saltan desde lo alto de un risco de 40 metros de altura para zambullirse con precisión en un estrecho canal de 7 metros de ancho y 4 metros de profundidad. Por las noches los clavadistas siguen asombrando a los curiosos, pues iluminan el peligroso descenso con antorchas encendidas.
Y no cabe duda que el entorno natural de Acapulco fue una de las razones por las que ha recibido tanta atención. Para quienes gozan del ecoturismo, en la Laguna de Coyuca tienen lugar interesantísimas excursiones a bordo de botes, recorriendo los canales que serpentean entre la tupida maleza de la región.
En la Laguna de Tres Palos las aves de plumaje multicolor sobrevuelan las cercanías, formando en su propio habitat otro de los atractivos que llaman la atención de los visitantes.

¡Y no cabe duda que en Acapulco uno debe tomar el sol! En Bahía de Santa Lucía el turista tiende su toalla sobre la arena, abandonándose al reposo mientras saborea una bebida refrescante o se ordena un coctel de mariscos; las playas de Pie de la Cuesta, Caleta o Caletilla, ideales para una larga estancia sentados en una silla confortable o al calor de la arena; Revolcadero el punto perfecto para quienes se entregan al mar con sus tablas de surf, o Puerto Marqués ofreciendo las emociones del jet ski a través de sus aguas. ¡Es Acapulco! El puerto ideal para gozar los 365 días del año.

~ by Cristina Mendoza on February 5, 2007.

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