Parque Nacional Barranca del Cupatitzio

Parque Nacional Barranca del Cupatitzio o Lic. Eduardo Ruíz

 

Dos entradas, dos nombres, aguas cristalinas, 12 pesos el precio de admisión y 471.8 hectáreas de reserva natural, románticos puentes y caídas de agua… Bienvenidos al Parque Barranca del Cupatitzio, único parque nacional situado dentro de una ciudad.

El Río Cupatitzio, vocablo purépecha que significa “río que canta por sus caídas”, nace en los terrenos del parque y abastece a Uruapan hasta desembocar en una cascada a 10 kilómetros de la ciudad, la Tzaráracua.

El parque en general está bien cuidado y los paseantes lo recorren por caminos empedrados, claramente definidos, rodeados de plantas y árboles de las más diversas especies y agua, mucha agua.

Las cascadas fueron sutilmente dirigidas por el hombre por canales construidos que las llevan de la mano a que caigan aquí y allá de manera libre y espontánea. El agua es tan cristalina, que en los conductos que bordean el sendero peatonal se pueden ver las rocas de distintos tamaños en el fondo.

Algunas fuentes tienen grabadas sus nombres a un costado, otros rincones tienen sus propias leyendas y los puentes también fueron bautizados de distintas formas. Una de ella está enmarcada por un mural (bastante deteriorado) pintado por artista local Manuel Pérez Coronado (conocido como “MAPECO”) y relata la vida y tradiciones de la región purépecha.

Niños y jóvenes del lugar se disputan la atención de los visitantes. Quieren recitar versos a las mujeres o relatar la famosa leyenda de “La Rodilla del Diablo”, de la que hay distintas versiones, pero todas coinciden en que hubo una sequía en la región en 1530, entonces fray Juan de San Miguel se dirigió a este sitio a rezar para que volviera a brotar el agua. De pronto, se apareció el diablo… algunos dicen que se hincó a rezar, pero suena más creíble la explicación que afirma que el chamuco salió de una gruta y tropezó al huir, dejando marcada su rodilla en piedra para siempre, con lo que el agua comenzó a manar en ese preciso lugar.

El recorrido está bien marcado por letreros que nos indican los servicios que se ofrecen, las principales atracciones del lugar y hasta nos advierten sobre las plantas venenosas de las que nos debemos alejar.

Hay puestos de comida, de artesanías de diverso tipo, kioscos para descansar o para comer y juegos infantiles, además de que el parque cuenta con un vivero en donde se cultivan las plantas para la reforestación del lugar, un centro de educación ambiental y un criadero de trucha Arco Iris.

Se le nombró Parque Nacional Eduardo Ruiz en honor a un historiador y literato uruapense que se dedicó a recopilar las leyendas locales y fue inaugurado en noviembre de 1938.

Un “relato urbano” que cuentan los lugareños habla de que este parque era parte de una gran propiedad a principios del siglo pasado; se le conocía como la “Quinta Hurtado” ya que pertenecía a una adinerada familia de ese apellido. En una ocasión, se celebraría una gran boda en el lugar, por lo que el mismísimo presidente de México llegó en tren a Uruapan para asistir, acompañado por diversas personalidades de la política. Como no podían pasearse por el pueblo más que en sus propios autos, los invitados provenientes de la Ciudad de México también trajeron sus carros en vagones del tren, como quién trae una maleta más.

 

Visitas: de las 6 a las 18 horas y se puede llegar por Calzada Fray Juan de San Miguel. Descuentos a los portadores de credencial INSEN.

~ by Cristina Mendoza on February 13, 2007.

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