Visita a una Chocolatera de gran tradicion

Todo comenzó en 1940, cuando dos hermanos oriundos de Uruapan tenían una tienda de abarrotes y vendían azúcar en turrones. Con el trajín de los costales, los terrones de desmoronaban y al final de las jornadas acumulaban mucha azúcar suelta que no se quería desperdiciar. Entonces se les ocurrió la idea para utilizar ese sobrante: mezclarlo con uno de sus productos favoritos, el cacao, y fabricar chocolate de tablilla de modo artesanal. Poco a poco ese pequeño negocio fue creciendo debido a la demanda del producto, lo que generó una empresa 100% uruapense que ya exporta su mercancía, cuya calidad natural está avalada por el certificado Kosher.

La chocolatera abre sus puertas a grupos escolares todos los miércoles y planea hacerlo a visitantes en general, también organizados en grupos (si se desea conocer el lugar, se pude unir a una de las escuela, concertando la cita previamente).

Nos reciben con grandes sonrisas y una plática sobre la historia de la fábrica y de sus productos. A los pocos minutos nos ofrecen una humeante taza de chocolate en agua que nos estimula aún más a conocer el proceso que se sigue para la elaboración del mismo.

Lo que se hace primero, después de recibir el cacao de Chiapas y Tabasco, es limpiarlo y romperlo, luego se va al tostador, en donde adquiere el sabor y desarrolla su olor característico, si se pasa de tiempo, se quema y el sabor es desagradable. Le sigue el molido, al triturarlo se hace un tipo de jarabe (debido a la grasa) que se almacena a altas temperaturas para terminar de eliminar cualquier impureza. Posteriormente se realiza el primer mezclado, el cual se convierte en pasta de cacao y luego se refina. En el segundo mezclado ya se le agrega la canela, la lectina, etc. Se hace un depósito donde se enfría la pasta ya con todos los ingredientes y pasa por el dosificador, que va llenando los moldes que después se compactan y se desmoldan y empaquetan.

La visita en total dura menos de una hora, pero el recorrido te da la sensación de ser testigo de una parte de México de la cual todos nos orgullecemos pero pocos conocemos.

El chocolate es un producto originario de América, particularmente de tierra mexica y de Honduras. Se dice que el emperador azteca, Moctezuma, consumía cacao para energizarse y que era una bebida reservada para las clases privilegiadas, ya que los granos eran de tan alto valor, que se utilizaban como moneda. También se dice que cuando el emperador recibió a Hernán Cortés, creyendo que era el dios Quetzalcoatl, le ofreció cacao mezclado con maíz y otros ingredientes, intrigándolo por completo. Siglos después el perfeccionamiento de las recetas de los productos que conocemos hasta hoy día han sido producto del trabajo de monjas oaxaqueñas, experimentadores holandeses y empresarios suizos.

El cacao es rico en almidón, proteínas, vitaminas, minerales y grasas y se le atribuyen numerosas propiedades terapéuticas y hasta afrodisiacas.

El chocolate es un producto que nos acompaña día a día, que ha servido de alimento a soldados en guerra y que, definitivamente, nos alegra el corazón.

 

“Es tan santo el chocolate
que de rodillas se muele
juntas las manos se bate
y viendo al cielo se bebe.”

Verso popular

~ by Cristina Mendoza on February 13, 2007.

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