TEATRO DEGOLLADO

En el centro histórico de Guadalajara hay mucho que ver, pero definitivamente un lugar símbolo de la ciudad es, definitivamente, el Teatro Degollado.

A mediados del siglo XIX algunos miembros de la sociedad tapatía vieron la necesidad de tener un teatro digno y pidieron autorización al entonces gobernador, Santos Degollado, para edificarlo. Se construyó poco a poco, en la plaza de San Agustín y se contaba con muy pocos recursos por lo que utilizaron piezas de otros edificios, entre ellos un convento.

La primera piedra se colocó el 5 de marzo de 1856. Pero la historia del recinto fue tan turbulenta como la vida misma del México de esa época. Todavía en plena construcción fue bautizado con el nombre de “Gran Teatro Alarcón” (en memoria de Juan Ruiz de Alarcón, escritor mexicano). Poco tiempo después, Santos Degollado pereció en el campo de batalla durante la Guerra de Reforma y así, el teatro tomó su nombre para honrar su memoria. La obra paró y fue retomada varias veces; se le cambió el nombre en otra ocasión, pero regresó al de “Degollado”.

El 13 de septiembre de 1866 se inauguró el recinto (sin terminar en su totalidad) con la ópera “Lucia di Lammermoor”, de Gaetano Donizetti, con Ángela Peralta como figura principal.

Después de este magno evento la obra quedó abandonada y fue finalmente retomada y terminada en 1877.

Entre aventuras y desventuras, el edificio se alza actualmente como un ícono de la ciudad. Tuvo cinco inauguraciones, la última el 8 de septiembre de 1964.

Su pórtico cuenta con 16 columnas de estilo corintio, su salón mide 20 metros de largo por 18 de ancho y tiene una capacidad para mil 600 espectadores. El vestíbulo de forma ovalada mide 10 metros de largo y el edificio, de estilo neoclásico, tiene una altura de 22.5 metros. Actualmente es la sede de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara, además de diversos eventos culturales.

En su bóveda se aprecian frescos de los artistas Gerardo Suárez y Jacobo Gálvez.

Por supuesto que las leyendas también rondan a este magnífico edificio. Se dice que está bajo una maldición por haber sido edificado con piedras de un convento y que el día en que “el águila dorada que corona el centro del gran arco del foro suelte las cadenas que sostiene entre garras y pico, el teatro se derrumbará.”

Se ubica en la Calle de Belén, en el Centro Histórico.

~ by Cristina Mendoza on April 4, 2007.

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